La casa embrujada del carajo (2)

Mi ropa interior fue lo siguiente en irse, y no importaba cuánto maldijera o tirara de la cintura, no iba a detenerlo. Así que ahí estaba yo, atrapado en el sofá, sin idea de lo que iba a pasar después, con mi ropa interior colgando alrededor de mis tobillos. —¿Así es como las autoridades me encontr...

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