La noche 007

—Oh, Dios mío— susurré.

Observé cómo él deslizaba su mano dentro de sus bragas y la acariciaba. Ella se movía como una ola en el océano, sus manos apretando su pecho y tirando de sus pezones. Puso su mano detrás de ella y levantó su trasero del colchón mientras él la acariciaba. Sus caderas se frot...

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