Megan 003

Ese día caminé hasta la carnicería, ya que estaba cerca de mi casa. Al principio, me disgustaba un poco saber que no tendría mi coche, pero al menos era un buen día, sin mucho calor ni otras molestias. Cuando llegué, abrí la puerta y, de repente, me golpeó el hedor de la carne.

—¡Dios mío!— grité, ...

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