La inocente colegiala

Jakob balbuceó. —Han pasado cuatro años, Aiden. No me conoces.

Aiden rió.

—Jakob, te leo como un libro —dijo, esquivando a un grupo de chicas de primer año que miraban a Jakobi con asombro.

Jakobi rió. —¿En serio?

Aiden puso su mano en su pecho para detenerlo y se paró frente a él, mirándolo fij...

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