Capítulo 135

Me dejé caer en la silla frente a Julian, y cada movimiento enviaba nuevas oleadas de dolor por mi mano rota y mis costillas magulladas.

El dispositivo de grabación sobre la mesa parpadeaba su ojo rojo hacia mí como una acusación, y podía sentir el peso de las miradas de los dos abogados perforándo...

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