Capítulo 157 Sueños febriles

Él cruzó la habitación en tres zancadas, reemplazando mi mano por la suya en la frente de ella, el rostro tensándose en una concentración intensa.

—¿Desde cuándo la sientes caliente?

—No lo sé, pensé… pensé que solo era… —Se me quebró la voz—. Mierda. La herida. Está infectada, ¿verdad?

—Probable...

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