26. Ayúdame.

Mrs. Philips estaba sentada en el sofá de su oficina. Y el Sr. Philips no parecía nada contento.

—No es como si no tuviera un teléfono o algo así. Tiene un maldito teléfono —comenzó él.

La Sra. Philips trató de calmar su enojo.

—No es eso. Ha estado tan ocupada que apenas tiene tiempo para llamar...

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