Capítulo 30 CAPÍTULO 30

Me levanto y tomo a Irina por la cintura y le doy un casto beso en los labios sin importarme que esté el padre y su tío delante.

A esté imbécil le tiene que quedar claro que ella tiene novio.

— Vuelvo pronto, cuídate.

— Tú tambien cuídate, aquí te voy a esperar.

— ¿No vas a ir a ver a los chicos...

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