Capítulo 25

—¿Crees que puedes humillar a mi hermano y salirte con la tuya? No eres más que una pequeña y patética mimada...

Me puse de pie en segundos, gruñéndole.

—Quítame tus putas manos de encima, y mantén a tu patético hermanito lejos de mí.

—Tú...

—¡Y no creas ni por un segundo que te vas a salir con la ...

Inicia sesión y continúa leyendo