Capítulo once: Reflexiones de un prisionero

Ivy

La música del Obsidian aún retumbaba en mi cabeza cuando por fin me tambaleé dentro del departamento que me habían dado.

No era un hogar. Nunca estuvo pensado para serlo. El lugar era demasiado limpio, demasiado pulcro, tan desprovisto de alma como una jaula de paredes blancas y luz estéril...

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