Capítulo diecisiete: Unidos por el fuego

Kael

Cuando dejé a mis hermanos, ya tenía la sangre ardiendo.

Las cuentas eran un problema, medio millón esparcido en nuestros libros como podredumbre extendiéndose bajo el mármol pulido. Sabotaje. Un montaje. Guerra disfrazada de números. Sí, exigía mi atención. Pero ni siquiera eso mordía tan ...

Inicia sesión y continúa leyendo