Capítulo veintiuno: Hipnotizado

Kael

Un subidón.

Esa era la única palabra. El tipo de euforia salvaje que no había sentido en años, la clase de oscura exaltación que me desnudaba hasta el hueso, donde el lobo y yo nos difuminábamos en uno solo. Un hambre sádica arañaba justo bajo mi piel, chispas de electricidad pura encendie...

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