Capítulo treinta y tres: Cuando terminó 4

Perspectiva de Elara

Mi loba se agitó al mencionar que volveríamos a sus espacios. Solo eso bastó para ponerme la piel de gallina. No era emoción. No era nada simple. Era reconocimiento. Alerta. Un tirón bajo la piel ante la idea de estar cerca de él otra vez, incluso cuando no estaba presente. Olo...

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