Capítulo cincuenta y uno: El peso de los secretos

Ivy

La mirada de Kael me clavó contra la pared. Su mano aún sujetaba mi brazo, no con crueldad, pero tampoco con suavidad; solo lo bastante firme para recordarme que escapar ya no era una opción.

En ese momento supe lo que debería haber aceptado semanas atrás: tenía los ojos puestos en mí. Tenía o...

Inicia sesión y continúa leyendo