Capítulo 29 No puede ser

—¿Estás bien? —Amelia me mira con preocupación—. No será el tobillo, ¿verdad?

Baja la vista a mi pie, metido en unos preciosos Louboutin plateados.

—Mi tobillo está perfecto —le digo con una sonrisa tensa.

No puedo decirle exactamente que tengo el trasero violado.

—¿Dónde está Ben? —mira a su al...

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