Caprichos y deseos

En un instante, todas las dudas sobre sus intenciones se disiparon cuando se giró para mirarme, una cuerda colgando de una mano mientras con la otra se apartaba sin esfuerzo su oscuro y ondulado cabello sobre el pecho. Era la primera vez que realmente notaba la hipnotizante cascada de mechones enmar...

Inicia sesión y continúa leyendo