Noche nublada

Mientras corría hacia ellos, mis súplicas caían en oídos sordos, mi corazón latía con una mezcla de miedo y desesperación. La vista de la sangre manchando el suelo bajo mis pies solo aumentaba mi pánico, instándome a intervenir antes de que las cosas empeoraran.

—¡Detente, detente! ¡Denver, por fav...

Inicia sesión y continúa leyendo