Día lleno de sorpresas

Gimiendo, golpeé el despertador que sonaba persistentemente cada cinco minutos, habiéndolo puesto en modo de repetición varias veces. A pesar de haber configurado alrededor de diez alarmas, mi yo no tan amigo de las mañanas luchaba por cumplir con las exigencias de mi nuevo trabajo, que requería mad...

Inicia sesión y continúa leyendo