Lágrimas de felicidad

—Vas retrasada— le envié un mensaje.

—Los invitados especiales siempre hacen una gran entrada— replicó ella.

—Tómate tu tiempo. Cuando llegues, tendrás toda mi atención— le aseguré.

—¿Estás listo?— preguntó.

—¡Absolutamente preparado!— respondí.

—¿Trajiste las precauciones necesarias?— preguntó...

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