Encuentro inesperado

Frustrado, recurrí a golpear los tacones de mis zapatos contra el suelo, esperando despertar a la figura encorvada que bloqueaba mi camino. Sin embargo, mis intentos resultaron inútiles, ya que él permanecía imperturbable, con la espalda apoyada contra la puerta y la barbilla hundida en el pecho.

E...

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