El niño mimado del multimillonario

Sacando mi teléfono, tamborileé impacientemente con los dedos en la pantalla mientras marcaba el número de Carl y me lo llevaba al oído. Era un momento que nunca había imaginado experimentar, y mucho menos soñar. Mis dedos bailaban nerviosamente sobre la mesa mientras el teléfono sonaba, cada tono a...

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