Marcado por heridas pasadas

—¡Oye! ¡Espera, escucha!— Me siguió apresuradamente, su urgencia era palpable. Exasperada, me detuve y le lancé una mirada furiosa.

—¿Qué quieres ahora?— espeté, mi paciencia agotándose.

—¡Quiero hablar contigo!— respondió con sinceridad.

—¡Pero yo no quiero!— Me giré para irme, pero se movió ráp...

Inicia sesión y continúa leyendo