Agenda ocupada, afecto descuidado

—¿Cómo estás, cariño?

—Finalmente encontraste un momento para preguntar por mi bienestar, ¿eh?

—¡Oh, ya sabes lo ocupadísimo que he estado!

—Sí, sí, estoy al tanto.

—En fin, ¿cómo van tus estudios? —intentó cambiar de tema. Durante los últimos días, había estado anhelando su presencia, marcando ...

Inicia sesión y continúa leyendo