Capítulo diez: Cenizas y ecos

La luna colgaba baja, proyectando un brillo plateado sobre el denso bosque mientras Giselle se movía rápidamente entre la maleza. Su madre, Elara, se apoyaba pesadamente en ella, cada paso era una lucha. A su lado, su hermana menor, Liora, mantenía el ritmo, sus ojos abiertos de miedo pero decididos...

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