Capítulo 41 — El fuego interior

La humedad en el aire era constante—presionando la piel de Giselle como una segunda capa de suciedad que no podía quitarse. El campamento de los rebeldes estaba muy lejos de la manada que apenas había comenzado a llamar hogar. Los días se habían fundido desde que la arrastraron a través de la fronte...

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