Capítulo 51 — Sombras fracturadas

El suelo de piedra bajo su mejilla estaba frío, la humedad se filtraba en su piel como una segunda capa. La oscuridad de la celda la rodeaba como un ser viviente—silenciosa, vigilante, esperando. Cada respiración dolía, como si sus pulmones aún estuvieran quemados por dentro. El sabor a hierro persi...

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