Capítulo 54 — El día antes de la luna

La celda estaba silenciosa.

Demasiado silenciosa.

Giselle estaba sentada en el rincón más lejano, con las rodillas pegadas al pecho y los brazos fuertemente envueltos alrededor de ellas. Su piel se sentía pegajosa, su respiración era débil. No era solo el frío del suelo de piedra o el aire húmedo ...

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