Capítulo 68 — Inquietud

Una chimenea crepitaba en la esquina, bañando la habitación única en una luz suave y titilante. La mesa de trabajo de Avella estaba cubierta de morteros, pilones y cuencos de barro llenos de hierbas fragantes y polvos brillantes. Estantes a lo largo de las paredes sostenían botellas de vidrio con ta...

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