Capítulo 73 — Destrozado

No podía moverse.

La orden todavía resonaba en sus oídos, aguda y fría: “Llévensela.”

Giselle se quedó congelada en su lugar, su respiración atrapada entre los pulmones y la garganta. El mundo giraba a su alrededor, girando tan rápido que pensó que podría derribarla, pero de alguna manera se man...

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