Capítulo ochenta y siete: La cacería ha comenzado

El fuego en la chimenea de Rowan crepitaba suavemente, el aroma a pino quemado haciendo poco para aliviar la tensión en sus hombros. Estaba sentado detrás de su escritorio, brazos cruzados, mandíbula apretada mientras observaba las llamas danzar. Charlie estaba sentada en el sillón cerca de la venta...

Inicia sesión y continúa leyendo