Capítulo ochenta y ocho: Regreso a casa

El aliento de Giselle se veía en el aire de la mañana, su cuerpo cubierto de sudor mientras se enfrentaba al guerrero frente a ella. Se movían en círculos en el campo de entrenamiento, los pies descalzos rozando la tierra compacta. Ahora era más rápida—más fuerte. Cada parte de su cuerpo se movía co...

Inicia sesión y continúa leyendo