Capítulo veintiocho: Salir

El agua caliente había dejado de fluir hace tiempo, pero el recuerdo de las manos suaves de Luther moviéndose sobre el cuerpo de Charlie persistía en su mente. Cada caricia había sido deliberada, lenta y minuciosa, como si él estuviera memorizando cada centímetro de su piel. La intimidad del momento...

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