Capítulo cuarenta y uno: Dulces momentos

Tan pronto como Luther y Liam entraron en la cocina, la atmósfera cambió. Carol, que había estado al lado de Charlie entre risas y horneando, esbozó una suave sonrisa y una ligera inclinación de cabeza mientras se excusaba para salir de la habitación. La sonrisa cómplice en sus labios calentó el cor...

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