Capítulo cuarenta y cuatro: Un encuentro peligroso

Los ojos de Leah se abrieron lentamente, la débil luz de la luna proyectando sombras sobre su rostro demacrado y pálido. Cuando se enfocó en Charlie, su expresión se torció en algo entre el disgusto y la decepción. Un suspiro pesado escapó de sus labios, lleno de amargura y odio.

—Por supuesto que ...

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