Capítulo sesenta y uno: El desafío de una Luna

Los pasillos de la enfermería estaban inquietantemente silenciosos, llenos del pesado peso de la enfermedad y la desesperación. El olor a antiséptico y muerte impregnaba el aire, denso y sofocante, pero Charlie no disminuyó su paso. No podía.

Cada fibra de su ser le gritaba que se moviera más rápid...

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