Capítulo 81: Unidos por la sangre

El caserón estaba tranquilo, salvo por el crepitar del fuego en la chimenea y el ritmo constante de nuestra respiración. El aroma a pino y calidez me envolvía mientras me encontraba entre mis dos alfas, sus cuerpos irradiando calor, su presencia un bálsamo para el miedo persistente que me había acom...

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