La chica que se llevó el viento

—¡Disha...! ¡Disha...! ¡Abre la puerta, Disha...!

El sonido de los golpes en la puerta acompañado por los gritos de su madre no la hizo inmutarse. Su alma estaba tan cansada que no tenía el ánimo ni para levantar la cabeza.

Había estado acostada desde la triste despedida entre ella y Leonidas ayer...

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