Capítulo 37

Y entonces

él está allí, al pie de mi cama, su mano extendiéndose para tocarme. Su mano

a punto de estar sobre mí. De repente pienso en nuestro primer beso después del concierto de Yo-Yo Ma, cómo no sabía cuánto deseaba sus labios sobre los míos hasta que el beso era inminente. No me di cuenta de cu...

Inicia sesión y continúa leyendo