Ciento seis

Habían pasado unos días, y finalmente la noche era tranquila y pacífica. Tenía planes de acurrucarme en el sofá con una copa de vino.

Noah se había quedado dormido temprano, envuelto en su manta de dinosaurios. Estaba cansado por su cita de juegos en la tarde. El zumbido del refrigerador era el úni...

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