Ciento treinta

Los sollozos finalmente me habían dejado agotada, mi cuerpo inerte en los brazos de Declan. Podía sentir el ritmo constante de su pecho contra mi mejilla, la forma en que su mano dibujaba lentos y calmantes círculos en mi espalda. Quería quedarme allí para siempre, pero entonces mi estómago me traic...

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