Ciento treinta y tres

Habíamos planeado un poco. Esa mañana, después del desayuno y de dejar a Noah, nos sentamos en la mesa y discutimos cómo decirle a nuestro hijo que nos íbamos a separar. No había un guion claro a seguir, ni un manual para explicarle a un niño que la vida que conocía estaba a punto de cambiar para si...

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