Ciento cuarenta y cuatro

La casa olía igual. No había estado aquí en años, pero el aroma familiar me golpeó como un camión, mientras los recuerdos de Declan y yo en esta casa inundaban mi mente.

Madera y pino y el rastro más leve de los productos de limpieza con lavanda que la ama de llaves siempre guardaba en los baños. M...

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