Ciento sesenta

La primera vez que lo escuché, casi me convencí de que estaba en mi cabeza.

Dos mujeres de Recursos Humanos, paradas junto a la fotocopiadora, con voces lo suficientemente bajas como para parecer secretos.

—...sabes que es su hijo, ¿verdad? Mira el momento. Mira los ojos.

—...¿y ella? Por favor. ...

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