Ciento sesenta y cuatro

Cuando el juez sugirió la mediación, casi me río.

No porque fuera gracioso, sino porque me parecía absurdo que algo tan pequeño como una "oficina de mediador" pudiera decidir el rumbo de nuestras vidas, después de semanas de abogados, paparazzi y tribunales. Pero el juez había sido firme: *"Dadas l...

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