Diecisiete

La mañana del sábado llegó con una nueva esperanza y un cierto optimismo en mí.

Sin alarmas. Sin conferencias. Sin eventos inesperados que complicaran mi día. Solo yo, el murmullo tranquilo de la ciudad y la luz del sol entrando por las cortinas.

Me estiré en la cama y miré el techo durante unos m...

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