Ciento setenta y dos

Por la mañana, parecía como si hubiera luchado en una guerra anoche. Me desperté y caminé por la casa, buscando a Declan, pero no estaba por ningún lado.

Me detuve frente al espejo en nuestra habitación. Mi cabello era un desastre enredado, mis ojos estaban hinchados, y llevaba puesta la sudadera d...

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