Veinticuatro

La música del mixer se había desvanecido en un ritmo amortiguado detrás de mí mientras tambaleaba por el estacionamiento vacío, con los tacones en una mano y mis ojos pegados al suelo, observando mis pasos. El concreto bajo mis pies se sentía lejano, como si caminara sobre agua. O como si mis pasos ...

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