Cincuenta

Todo en Emma Ashwell era increíblemente compuesto. Desde la blusa de seda meticulosamente metida en sus pantalones crema, hasta el tenue aroma a rosas de su caro perfume, y la forma en que su cabello, de un elegante castaño con toques de plata, no se movía ni cuando giraba la cabeza.

Llevaba una pu...

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