Cincuenta y cinco

Me desperté antes de que sonara mi alarma, enredada en las sábanas y parpadeando en la tranquila mañana. El sol aún no había salido del todo, pero mi corazón ya latía como si hubiera olvidado algo importante. Era el día del examen. El primero de tres finales esta semana.

Mi teléfono vibró en la mes...

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