Setenta y siete

La oficina ya estaba en pleno ajetreo cuando llegué, el frenesí típico de los lunes por la mañana amplificado por los próximos proyectos de verano. Equilibré mi taza de viaje en una mano, mi bolso en la otra, y ofrecí rápidos buenos días a los voluntarios reunidos cerca de la recepción. El aire olía...

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